El Aviador
(The Aviator)
País: Estados Unidos, 2004 Duración: 168 minutos Clasificación: B Elenco: Leonardo DiCaprio, Cate Blanchett, John C. Reilly, Kate Beckinsale, Adam Scott, Alec Baldwin, Ian Holm, Alan Alda Director: Martin Scorsese Productores: Sandy Climan, Leonardo DiCaprio, Charles Evans Jr., Graham King, Michael Mann Guión: John Logan Fotografía: Robert Richardson Música: Howard Shore Distribuidor: Miramax Films
Por Jorge Ávila Andrade “Algunos hombres sueñan con el futuro. Él lo construía”. En muchas ocasiones, el mundo necesita de personas raras, extravagantes y lo suficientemente adineradas para lograr cambios significativos en el modo de vivir. Lo anterior es la idea que ronda a lo largo de la más reciente cinta dirigida por el siempre menospreciado Martin Scorsese, El Aviador (The Aviador, 2004), cuyas once nominaciones al Premio de la Academia están mucho más que justificadas.
Aunque a Scorsese el proyecto prácticamente le cayó ‘de rebote’ (Michael Mann fue uno de los principales interesados en dirigirla), hace gala de su inagotable talento y experiencia para lograr la que es su mejor película desde Casino (1995), utilizando para ello nuevamente la vida de un personaje complejo, arquetípico y atormentado, como suele ser su estilo. En esta ocasión toca el turno a Howard Robard Hughes Jr., uno de los tipos más excéntricos pero al mismo tiempo visionarios que tuvo la primera mitad del siglo XX.
Tomando como base la vida de Hughes entre la década de los veinte y mediados de los cuarenta, Leonardo DiCaprio interpreta a Hughes, un joven multimillonario cuyas obsesiones infantiles no le dejaban la cabeza en paz hasta que las realizaba. Así se convirtió no solamente en uno de los personajes más influyentes de Hollywood de aquél entonces, sino en un director de cine por méritos propios y un visionario de lo que tendría que ser a futuro otra de sus más grandes pasiones: la aviación.
Hughes no solamente dirigió la película más costosa de la historia en aquellos años (Hell’s Angels) o el filme que se convirtió en el sueño húmedo de miles de varones de entonces (The Outlaw, con una Jane Russell mostrando unos atributos pectorales fuera de proporción para la época) o anduvo con algunas de las estrellas de cine más famosas de la historia, como Katharine Hepburn (Cate Blanchett), Jean Harlow (Gwen Stefani) o Ava Gardner (Kate Beckinsale), sino que además fue una de las personas responsables de lograr que la aviación comercial no cayera en prácticas monopólicas y estuviera al alcance del ciudadano común.
Es en este punto donde se centra la atención del guionista, John Logan, pues según su punto de vista, de no haber sido por la terquedad de Hughes y su gran inventiva (el mismo realizaba los diseños de sus aviones, mismos que el volaba posteriormente cual piloto de pruebas), el avance de la aviación en Estados Unidos – y por ende, del mundo – se hubiera atrasado algunos años.
Logan presenta, sin embargo, a un Howard Hughes muy lejos de la perfección: era un hombre paranoico que espiaba a sus amantes, que pensaba que todo mundo estaba en su contra y que además tenía una fuerte obsesión por tener las manos limpias a como diera lugar, por tan solo mencionar sus extrañezas más conocidas. Era la viva imagen de la genialidad que se convierte en locura, pues mientras por un lado tenía toda esta cantidad de defectos mentales, por el otro era el gran visionario que necesitaba el mundo en ese entonces… o por lo menos una parte del mundo.
Scorsese logra, como es característico en el, retratar las diversas etapas emocionales por las que atravesó Hughes en su momento, sin tomar concesiones de ningún tipo. Por ello, el afamado cineasta neoyorquino logra una de sus películas mejor logradas en mucho tiempo, Quizá era hora que se le apareciera la historia de un hombre tan complejo como lo fueron en su momento las historias de Travis Bickle (Taxi Driver), Jake La Motta (Toro Salvaje) o incluso hasta el mismo Jesucristo (o su visión de él) en La Última Tentación de Cristo. Scorsese regresa por la puerta grande y en una de sus mejores formas en muchos años.
Para ellos se apoya, prácticamente en cada cuadro del filme, de quien ocupa ahora el lugar que por mucho tiempo tuvo Robert DeNiro en sus películas, Leonardo DiCaprio, con quien previamente había trabajado en Pandillas de Nueva York. Completamente alejado de la imagen de ídolo adolescente provocada por Titanic, DiCaprio demuestra al sólido actor que se encuentra dentro de el en una interpretación que merecidamente le ha valido la nominación al Oscar. Obsesivo, compulsivo, desconfiado, encantador, miserable… todo eso es DiCaprio en el filme, demostrando una vez más su talento y la mano mágica de un gran director como lo es el famoso Marty.
El resto del elenco tiene igualmente un sólido trabajo, desde Alec Balwin que interpreta al antiguo dueño de Pan Am, Juan Trippe, hasta la bella Kate Beckinsale como Ava Gardner, sin dejar de lado el memorable trabajo del veterano Alan Alda como el Senador Ralph Owen Brewster y de Cate Blanchett, quien a pesar de no parecerse físicamente a Hepburn, copia casi a la perfección el acento, los ademanes y actitudes de la diva del cine.
El Aviador es una historia, además, de Hollywood en sus inicios, lo que seguramente va a encantar a los miembros de la Academia estadounidense. Pero más allá de todo, es la historia de un hombre como muchos otros, lleno de miedos, deseos, sueños y metas y que encima tuvo el valor – y el dinero, claro está – para tratar de hacerlos realidad.
Es la historia de la redención de un hombre complejo, lleno de interrogantes pero con un espíritu de aventura más allá de toda prueba. Para el público mexicano o fuera de Estados Unidos, quizá el nombre de Howard Hughes no sea muy conocido, por lo que esta es una estupenda oportunidad de atestiguar, por un lado, el estupendo trabajo de un director aclamado como Scorsese y, por el otro, de gozar de una historia que demuestra una vez más que detrás de cada gran genialidad hay una mente desequilibrada y viceversa.
Gran estilo visual, elenco multiestelar, una estupenda banda sonora y la dirección de un inmortal del cine, hacen de El Aviador una experiencia fílmica más que interesante y compleja. Ampliamente recomendable.
® Moviola, 2005