La Supremacía Bourne
(The Bourne Supremacy)

País:

Estados Unidos, 2004

Duración:

108 minutos

Clasificación:

B

Elenco:

Matt Damon, Brian Cox , Joan Allen, Franka Potente, Julia Stiles, Karl Urban, Oksana Akinshina

Director:

Paul Greengrass

Productores:

Patrick Crowley, Frank Marshall, Paul Sandberg

Guión:

Tony Gilroy, basado en la novela de Robert Ludlum

Fotografía:

Oliver Wood

Música:

John Powell

Distribuidor:

Universal Pictures

 

Por Jorge Ávila Andrade

 

Este es quizá uno de esos claros ejemplos en los que la forma sobrepasa al fondo y el resultado es bastante aceptable. Cuando se llevó a la pantalla la primera parte de la trilogía escrita por Robert Ludlum, Identidad Desconocida (The Bourne Identity), el resultado fue un estupendo thriller en el que la pérdida de la memoria y la identidad propia se convirtieron en el motor argumental y vehículo de lucimiento para un buen elenco, encabezado por Matt Damon.

 

Para esta secuela, la historia parece haber dado lo que tenía que dar, pero a pesar de ello el director, Paul Greengrass, se las ingenia para seguir manteniendo al espectador al borde del asiento. Los personajes no se desarrollan más allá de lo mostrado en la primera parte, pero siguen siendo lo suficientemente interesantes como para que los actores que los encarnan se sientan a gusto con ellos y el resultado sea interesante.

 

La trama comienza dos años después de los hechos de la primera cinta, donde encontramos a Jason Bourne (Damon) y su novia, Marie (Franka Potente), viviendo juntos y lejos del peligro. Las cosas vuelven a complicarse cuando Jason es perseguido por un asesino a sueldo y acusado de haber matado a un agente de la CIA en Berlín.

 

Motivado por la búsqueda de la verdad y tratando de terminar de recuperar su vida normal, Bourne se enfrenta con un equipo de la CIA encargado de encontrarlo, comandado por Pamela (Joan Allen) y el ex jefe de Jason, Ward Abbott (Brian Cox). Conforme va descubriendo mas elementos, Bourne va destapando la cloaca que existe dentro de la CIA y la forma en que suelen deshacerse de quienes ya no les son necesarios, llegando hasta un trepidante clímax que seguramente dejará pensando a más de uno.

 

Si el filme funciona se debe a que, por un lado, es prácticamente el mismo equipo que en la primera parte, y por otro, a los trucos de Greengrass para tapar las deficiencias del guión. Respecto de lo primero, Damon se muestra nuevamente como un tipo capaz de llevar el peso de una película de acción en sus hombros, ahora teniendo una estupenda némesis en la siempre brillante Joan Allen.

 

 El juego del gato y el ratón que ambos presentan ayuda en mucho a elevar la tensión del filme, misma que va creciendo hasta la parte final, donde tiene lugar una de las persecuciones en automóvil más espectaculares en muchos años.

 

Con respecto a lo segundo, Greengrass muestra una técnica tipo MTV (cortes audaces, rápidos, secuencias explosivas) sin caer en los excesos de, digamos, Tony Scott en Hombre en Llamas.

 

Bien que mal, el estilo de Greengrass es, como escribí al principio, más forma que substancia, pero por lo menos es mucho mejor que decenas de cintas que intentan lo mismo y terminan siendo un estrepitoso fracaso.

 

No hay mucho de dónde buscarle, La Supremacía Bourne es un buen thriller, bien realizado y actuado que sirve para pasar un par de horas a gusto en la oscuridad de una sala de cine, pero no le pida más. Si quiere más sustancia, mejor vea la primera parte. Esta es sólo para entretenerse.

 

 ® Moviola, 2005