Colateral:

Lugar y Tiempo Equivocado
(Collateral)

País:

Estados Unidos, 2004

Duración:

115 minutos

Clasificación:

C

Elenco:

Tom Cruise, Jamie Foxx, Jada Pinkett Smith, Mark Ruffalo, Peter Berg, Bruce McGill, Irma P. Hall

Director:

Michael Mann

Productores:

Michael Mann, Julie Richardson

Guión:

Stuart Beattie

Fotografía:

Dion Beebe, Paul Cameron

Música:

James Newton Howard

Distribuidor:

Dreamworks SKG

 

Por Jorge Ávila Andrade

 

 Como cineasta, Michael Mann ha demostrado siempre una buena constancia en sus filmes, ofreciendo trabajos sólidos, bien actuados, técnicamente bien realizados y bien dirigidos, como lo prueban algunos de sus anteriores trabajos como Manhunter, El Último de los Mohicanos, Fuego Contra Fuego, El Informante y Ali. En esta ocasión, Mann vuelve a presentar un trabajo bien manufacturado en el que, además, trata de cambiar la imagen clásica de Tom Cruise del “chico bueno de la película”.

 

Con Colateral: Lugar y Tiempo Equivocado (¿a quien diablos se le ocurre ese subtítulo?), Cruise hace realidad lo que desde hace años quería intentar: ser el malo de la historia, y el resultado es bueno, un poco en el estilo de lo que realizó Tom Hanks en El Camino a la Perdición.

 

La historia es sencilla: una noche cualquiera en Los Angeles, el taxista Max (Jaime Foxx) es abordado por Vincent (Cruise), quien le ofrece una buena cantidad de dinero por hacer varias paradas y llevarlo de regreso al aeropuerto. Max acepta, pero lo que no sabe es que su pasajero es un asesino a sueldo que tiene la consigna de eliminar a varias personas antes de abandonar la ciudad.

 

Cuando Max descubre esto es demasiado tarde, pues Vincent ya ha tomado las previsiones necesarias para tenerlo bien controlado. Poco a poco, se va desarrollando entre los dos una intensa y extraña relación que tendrá consecuencias extremas para ambos y para algunas otras personas con las que Max entabló relación previa.

 

El filme se distingue por un par de elementos. El primero de ellos es la fotografía de Dion Beebe y Paul Cameron, quienes se enfrentaron al gran reto de filmar todo en escenarios nocturnos y darle una personalidad gris y misteriosa a una ciudad como Los Angeles.

 

El segundo de ellos es Jaime Foxx, quien a pesar de ser el actor de soporte, realiza un trabajo que por momentos opaca del de Cruise, quien aunque cambia de aspecto (cabello gris, traje gris, personalidad gris), por momentos se nota poco cómodo en el papel de asesino. Cruise es un buen actor, y aquí realiza un trabajo sólido y bastante decente, pero es opacado por Foxx casi en todas las escenas que tienen juntos.

 

Otro elemento a considerar, como en todas las cintas de Mann, es la banda sonora. Entre las canciones incluidas y el score de James Newton Howard, las emociones llegan al límite, en lo que es un buen thriller realizado con todas las concesiones y elementos del género.

 

Sin grandes efectos especiales, ni encuadres pretenciosos, Mann logra un producto que si bien no es nada del otro mundo, su atmósfera y las actuaciones valen el precio de admisión. No es una de esas cintas que vayan a ganar grandes premios, pero por lo menos te aseguramos que no te va a aburrir.

 ® Moviola, 2005