Misión Imposible 3
(Mission: Impossible III)

País

Estados Unidos, 2006

Duración

128 minutos

Clasificación

B

Elenco

Tom Cruise, Philip Seymour Hoffman, Ving Rhames, Billy Crudip, Michelle Monaghan, Laurence Fishburne, Keri Russell, Jonathan Rhys Meyers, Maggie Q, Simon Pegg

Director

J.J. Abrams

Productores

Paula Wagner, Tom Cruise

Guión

Alex Kurtzman, Roberto Orci y J.J. Abrams

Fotografía

Dan Mindel

Música

Michael Giaccino

Distribuidor

Paramount Pictures

 

Por Jorge Ávila Andrade 

Ni duda cabe: Tom Cruise es la mayor estrella que existe en el firmamento fílmico de la actualidad. Ni siquiera su peculiar comportamiento del último año, en el que tanto ha dado de que hablar a los tabloides con sus desmedidas muestras de amor hacia su mujer, Katie Holmes, o sus controvertidas declaraciones a favor de la Cienciología (como opinión muy personal, me da la impresión de que Cruise es una muy buena persona pero que está completamente manipulada por los líderes de la secta religiosa a la que pertenece, situación que lo ha orillado a actuar de la forma en que lo ha venido haciendo) han mermado su capacidad de ser lo que es, una estrella.

Y prueba de lo anterior es la tercera entrega en la saga de una de las franquicias cinematográficas más redituables de los últimos 10 años: Misión Imposible. De hecho, se trata de la más exitosa serie de películas cuyo origen se encuentra en una serie televisiva de las llamadas ‘clasicas’, y eso se debe  en gran parte a la visión de Cruise y su socia productora, Paula Wagner, quienes revitalizaron la exitosa serie de finales de los 60. La primera de las cintas, dirigida por Brian De Palma hace ya una década, fue un sólido ejercicio de acción y suspenso que prometía secuelas. La segunda parte, dirigida por un excesivo John Woo, fue mucho más estilo que sustancia. Espectacular pero, hasta cierto punto, idiota. Por ello las expectativas para una tercera parte eran muy altas, pues había que ver cómo se mostraría al agente secreto Ethan Hunt después de lo que se le había visto previamente.

 

Si a lo anterior agregamos que la tercera parte sufrió de por lo menos un par de años de retraso en su producción debido a los múltiples cambios en la historia y a la indecisión sobre quién sería el director, el resultado final parecía estar destinado a fracasar en varios niveles. Sin embargo, es justo decir que estamos ante un estupendo producto de acción que se ve y se siente fresco, ágil y muy, muy emocionante. Esto se debe a la atinada elección del director, J.J. Abrams, creador nada más y nada menos que de dos de las series televisivas mejor logradas de los últimos años: Alias y Lost.

 

¿Qué se puede esperar de una película de acción con Tom Cruise como protagonista? Por supuesto, exageraciones físicas casi imposibles del héroe (al igual que James Bond, sufre infinidad de golpes y sale sin un rasguño o hueso roto), pero también una historia que, dentro del contexto de lo que es este tipo de cintas, humaniza a los personajes principales y pone los elementos necesarios para crear un conflicto que mantiene al espectador al borde del asiento. Si a todo esto se le agrega una serie de explosiones, impactantes secuencias de acción perfectamente orquestadas y el carisma de la personalidad de Cruise, el resultado es, simplemente, impactante.

 

La mano de Abrams se nota desde el principio: El filme abre cual si se tratara de una serie de televisión moderna, con una secuencia que pone de inmediato al espectador en medio de un serio conflicto que pone en peligro la vida del protagonista y quien, segundos más tarde, nos enteramos que es su esposa, Julia (Michelle Monaghan). Ambos son amenazados por el despiadado Owen Davian (Philip Seymour Hoffman), quien amenaza con quitarle la vida a uno de los dos… Acto seguido, inician los créditos iniciales y  la historia retrocede un poco para mostrarnos el cómo es que se llegó hasta ese punto. Interesante es ver que Ethan Hunt es ahora un tipo más humano (ya tiene una relación sentimental con alguien y trata de mantenerse apartado del peligro), pero la pasión que siente por la adrenalina lo llevan a aceptar una misión encubierta en la que deberá, primero, rescatar a una agente en peligro (Keri Russell) y, segundo, ir tras la pista del poderoso traficante de armas que vimos en la secuencia inicial.

 

Como filme de acción, Misión Imposible III es impecable: largas secuencias de acción, estupendos efectos especiales y una edición cronométrica que mantiene el ritmo y la tensión prácticamente en todo momento, hacen que el filme, por muy cliché que suene, sea la mejor película de acción que se ha hecho en un buen rato. Olvídense de las actuaciones (que además, son bastante buenas para el género) o de los lugares comunes. Se trata de una cinta de acción y así es como hay que verla y tomarla. El mejor acierto de Cruise fue haber contratado a Abrams como director, pues le imprime el mismo sello característico que tan famoso lo han hecho con sus series televisivas. Y es que la televisión actual se parece más al cine que a cualquier otra cosa.

Por ello, la cinta se siente fresca y actual, lo que le da nueva vida a una franquicia que parecía haberse agotado con tan sólo dos entregas. Emocionante, explosiva y llena de adrenalina, M:I:III es un exquisito banquete para todos aquellos que gustan de las historias llenas de acción y de evadirse un par de horas de la realidad cotidiana. Seguramente habrá quienes digan que es absurda, exagerada y palomera, pero convencerlos de lo contrario no viene al caso. Esa sí es una misión imposible. Lo que es un hecho es que Tom Cruise está de regreso mejor que nunca.

 
 ® Moviola, 2006