Miami Vice 
(Miami Vice)

País

Estados Unidos, 2006

Duración

130 minutos

Clasificación

C

Elenco

Colin Farrell, Jamie Foxx, Gong Li, Luis Tosar, Naomie Harris, John Ortiz, Barry Shabaka Henley, Ciaran Hinds

Director

Michael Mann

Productores

Michael Mann, Pieter Jan Brugge

Guión

Michael Mann

Fotografía

Dion Beebe

Música

Klaus Badelt

Distribuidor

Universal Pictures

 

Por Jorge Ávila Andrade 

Una de las series televisivas más famosas de los 80, por lo menos en Estados Unidos, lo fue sin duda Miami Vice, la cual lanzó al estrellato a sus protagonistas, Don Johnson y Philip Michael Thomas, e impuso toda una moda en el vestir que fue ampliamente copiada en aquella época de la llamada década de los excesos. Uno de los productores ejecutivos de dicha serie era Michael Mann, a quien se le deben cintas como Colateral: Lugar y Tiempo Equivocados, Alí y El Informante, por citar tan sólo algunas. Lo anterior viene a colación porque ahora, en medio de la fiebre actual de hacer remakes o versiones en cine de series televisivas, llega a la pantalla grande uno de sus trabajos menos logrados y que, si se pudiera calificar con una sola palabra, sería la de innecesario.

Mann retoma de la serie televisiva nada más el título y el nombre de los dos personajes principales, protagonizados ahora por Colin Farrell y Jamie Foxx, para hacer su muy peculiar visión de una historia que si bien en su encarnación televisiva nunca fue ninguna maravilla, ahora es francamente tediosa, larga e insoportable. La trama presenta a dos detectives, James 'Sonny' Crockett (Farrell) y Ricardo 'Rico' Tubbs (Foxx), quienes son un par de los mejores agentes antinarcóticos de la policía de Miami (en algún lado habría que justificar el título). Ambos quedan a cargo de una peligrosa misión en la que deberán viajar a territorio colombiano, cubano y demás países sudamericanos haciéndose pasar por narcos, con el fin de poder llegar hasta la presencia de uno de los capos más despiadados del negocio y poder atraparlo.

Así de sencilla y simplona que suena la historia, así es la cinta de Mann, quien da muestras de un gran dominio de la técnica cinematográfica (en ese sentido el filme es impecable... oscuro, pero inpecable) y de lo que viene siendo el género del film noir, pues su cinta está más cercana a éste que a una cinta de acción veraniega, que es lo que muchos suponían que sería el remake de Miami Vice. El problema del filme no está en la dirección de Mann, sino en la historia que el mismo escribió, pues de repente es demasiado trillada, confusa y sin interés, lo que provoca que a los pocos minutos de empezada la película uno voltee a ver el reloj para tratar de determinar cuánto le falta.

Mann trata de darle incluso algo de humanidad a sus héroes con escenas en las que ambos tienen sexo con sus respectivas parejas, pero esto no es suficiente para capturar al espectador, pues a esto hay que agregar la casi inexistente química entre Farrell y Foxx, quienes pareciera que cada uno anda actuando por su lado y en su propia película. Gong Li, quien deslumbró a medio mundo por su interpretación de una malvada geisha en Memorias de una Geisha, aquí tuvo que aprender fonéticamente los diferentes idiomas que supuestamente habla su personaje. El resultado: un desastre.

Con muy pocas secuencias de acción que valgan la pena, esta versión de Miami Vice es, como mencioné al principio, completamente innecesaria. De hecho, ni siquiera es un remake de la serie de TV, sino una reimaginación que el propio Mann tuvo de su producto. Quizá si hubiera tenido otra pareja protagónica y el título no hiciera referencia a la famosa serie, estaríamos hablando de un mejor producto. Dicen las malas lenguas que hasta hace apenas unas cuantas semanas, Mann estuvo trabajando a marchas forzadas en el cuarto de edición para tratar de arreglar el filme, pues en unas exhibiciones de prueba (test screenings) la recepción fue tan mala que había que arreglarla a como diera lugar.

Si el resultado de eso fue lo que actualmente vemos en pantalla, entonces quién sabe como estaría de mal la versión original, pues de ninguna manera se justifica que se haya gastado un presupuesto de más de 120 millones de dólares. En pocas palabras, se trata de una cinta sin mayor chiste que el de ver cómo Hollywood es capaz de tirar el dinero para producir un filme que se irá de cartelera de la misma forma en que llegó, con más pena que gloria.

 ® Moviola, 2006