Piratas del Caribe: 
El Cofre de la Muerte 
(Pirates of The Caribbean: Dead Man's Chest)

País

Estados Unidos, 2006

Duración

155 minutos

Clasificación

B

Elenco

Johnny Depp, Orlando Bloom, Keira Knightley, Bill Nighy, Stellan Skarsgård, Jack Davenport, Kevin McNally, Naomie Harris, Jonathan Pryce, Tom Hollander

Director

Gore Verbinski

Productor

Jerry Bruckheimer

Guión

Ted Elliott & Terry Rossio

Fotografía

Dariusz Wolski

Música

Hans Zimmer

Distribuidor

Walt Disney Pictures

 

Por Jorge Ávila Andrade 

Hace tres años, una de las mayores sopresas de los últimos años llegó a la pantalla gracias a, ni más ni menos, Jerry Bruckheimer. Vilipendiado por la mayoría debido a lo espectacularmente vacías de sus producciones (la excepciones son, sin duda, Duelo de Titanes y la saga que ahora nos ocupa), la primera parte de esta saga convenció prácticamente a todo mundo, incluyendo todos aquellos que pensamos en que cómo era posible que se hiciera una película basada en un viejo juego de un parque de diversiones. El resultado fue impredecible. Gracias a ese éxito, una segunda y tercer partes fueron autorizadas por Disney, lo cual, ante el resultado final de Piratas del Caribe: El Cofre de la Muerte, es un deleite para los cinéfilos que gustan de ir al cine a pasar un buen rato viviendo emocionantes aventuras que lo transportan a su niñez y a otros mundos y épocas.

Aunque quizá las aseveraciones anteriores parezcan exageradas, creo que no lo son puesto que el filme  dirigido nuevamente por Gore Verbinski y con prácticamente el mismo equipo que en la entrega anterior, es el clásico ejemplo de lo que debe ser una película de las llamadas 'palomeras': espectacular, divertida y completamente inocua como para pasar más de dos horas dentro de una sala de cine dejando volar la imaginación. La trama retoma la mayoría de los puntos expuestos en la primera parte y los hace avanzar en el sentido del crecimiento de los personajes. Pero vayamos por partes.

La historia es sencilla: Jack Sparrow (Johnny Depp) sigue siendo el capitán del Perla Negra, pero un misterioso mensajero (que después se descubrirá que es el condenado padre de Will Turner/Orlando Bloom) llega para decirle que un enigmático ser, Davy Jones (Bill Nighy), lo está buscando para que pague una antigua deuda de honor, consistente en encontrar un pequeño cofre que contiene el corazón -todavía palpitante- de Jones, quien se lo sacó para evitar sentir el dolor que le producía el amor a una mujer. Mientras tanto, Will Turner y Elizabeth Swann pretenden casarse, pero no lo podrán hacer hasta que Will encuentre una extraña llave, misma que es la que abre el cofre perdido de Jones. Así, Will y Jack volverán a emprender una intensa búsqueda de un objeto que tiene para ambos un significado distinto pero que terminará uniéndolos más profundamente.

El filme tiene varias inconsistencias en el guión, pero... ¿a quién le importa eso cuando la acción es casi ilimitada? Es como el caso de Misión Imposible 3: una historia común que, al estar rodeada de verdadero espectáculo, termina por ser pecata minuta. Aquí las cosas mostradas por Verbinski son como normalmente pueden esperarse de una cinta así: absurdas, exageradas, increíbles. Pero eso es lo que la hace una estupenda cinta de aventuras, el no tomarse demasiado en serio y ofrecer, en cambio, casi dos horas y media de entretenimiento sólido y de alto calibre. Más allá de los soberbios efectos especiales del filme, o de la ahora ya clásica personalidad del personaje principal, el trabajo de Verbinski vale la pena por ofrecer lo que promete desde un principio: espectáculo.

Aun así, hay algo de materia gris dentro de toda la pirotecnia que muestra el filme. Los personajes que más evolucionan son el Turner y el de Swann. El primero tiene que demostrar que el amor que se ganó de la segunda en la primera parte no fue de gratis, por lo que deberá sortear toda clase de peligros para poder estar al lado de la persona amada. A esto hay que agregarle que conoce a su padre, lo que lo lleva a comprender que su destino era, precisamente, convertirse en pirata. La segunda, por otro lado, deja de ser la chica en peligro para tomar acción. Una especie de Princesa Leia pero a bordo de un barco pirata. Ambos actores, Orlando Bloom y Keira Knightley, se muestran mucho más a gusto con sus personajes que en el filme anterior, lo que ayuda a darles una mator credibilidad y empatía con el espectador.

El que se lleva el filme, como era de esperarse, nuevamente es Depp, quien se convierte, literlamente, en el sui generis Jack Sparrow. No en balde su nominación al Oscar por La Maldición del Perla Negra. Aquí no va a lograr una segunda nominación por el mismo personaje, pero ha logrado darle vida a uno que ya se ha convertido en clásico. En resumen, la cinta es, como mencioné al principio, el mejor ejemplo de lo que debe ser el cine de verano: Divertido, espectacular y entrañable al mismo tiempo. Junto con Superman Regresa es de esos trabajos que nos recuerdan que el cine es, y debe seguir siendo, una fábrica de sueños.

 ® Moviola, 2006